autora: Blanca Estela Álvarez

Inconciente, Conciente, Preconciente

Freud en su texto Notas sobre el concepto de lo inconciente en psicoanálisis (1912), se propone clarificar el sentido que el Psicoanálisis le otorga al término “inconciente”. El uso de este término ha sido variado: “descriptivo”, “dinámico” y “sistemático”. El uso “sistemático” del término será el paso conducente  a la división estructural de la psique en yo, ello y superyó. Conciente, preconciente e inconciente son tres cualidades de los procesos psíquicos.

Un elemento psíquico o representación, como lo llama Freud, presente en la conciencia  tiende a desaparecer, sin embargo después de un tiempo puede retornar desde el recuerdo. Para que ello ocurra es probable que esta representación haya estado “presente en nuestro espíritu” (p. 271), es decir latente en cuanto a la conciencia. El estado conciente de la representación es cuando dicho elemento psíquico está presente en nuestra conciencia, mientras que el estado latente es cuando la representación está inconciente.

El devenir-conciente se anuda a las percepciones que se obtienen del mundo a través de nuestros órganos sensoriales, es un fenómeno que sucede en el estrato cortical más exterior del yo; también recibimos señales desde el interior del cuerpo, vía los sentimientos y a través de los sentimientos que brindan los órganos de los sentidos, como las sensaciones de dolor (Freud, Esquemas de Psicoanálisis:158-160)

Para dar una explicación respecto de lo inconciente, Freud apela a un experimento de laboratorio artificial realizado por Bernheim, de una experiencia hipnótica. Una persona es puesta en estado hipnótico por influjo del médico. Al adoptar ese estado, el médico le imparte una orden: ejecutar determinada acción en un momento preciso, ej. media hora después. Despierta la persona, es decir reintegrada a su plena conciencia, en el momento fijado en el estado hipnótico se le impone a su espíritu el impulso de llevar a cabo la orden recibida, aflora la representación del acto a ejecutar. No obstante permaneció inconciente: “la orden, el influjo del médico, el recuerdo del estado hipnótico” (Freud, Notas…: 272). La idea de la acción devino activa.

Freud entiende que en la vida anímica del paciente histérico están presentes en abundancia estos pensamientos eficientes. Ejemplo de una mente histérica gobernada por estas representaciones inconcientes es el llamado en el lenguaje cotidiano: “embarazo psicológico”. La mujer histérica vomita desde esta idea aunque no tenga de ella conciencia; asimismo los “ataques” convulsivos y gestuales, podrían ser observados desde ella como una espectadora de una escena de su vida, despegada de los sentimientos. El análisis le demostrará que ella protagonizaba su papel en dicha reproducción dramática.

Por otro lado, Freud sostiene que hay pensamientos latentes que siendo débiles devienen conciente cuando recobran fuerzas, y que existen otros que no penetran la conciencia aún cuando son intensos. A los primeros llamará pre-conciente y va a reservar el término inconciente para estos últimos, es decir, no sólo son pensamientos latentes sin que contienen un carácter dinámico que a pesar de su intensidad y su acción eficiente, se mantienen lejos de la conciencia (Ibid.: 274).

Los errores de memoria y de lenguaje, lapsus linguae, olvido de nombres, sustitución de un nombre por otro, pueden dar cuenta de la acción eficiente de unos intensos pensamientos inconcientes, tal como pueden ser los síntomas neuróticos.

Una de las preguntas que se formula Freud de la diferenciación preconciente e inconciente es “por qué debieron diferenciarse en el curso de los procesos psíquicos” (Ibid.:275).  El pensamiento inconciente es excluido de la conciencia por unas fuerzas activas que se contraponen a su aceptación, pero que no estorban a los pensamientos preconcientes. El rechazo del pensamiento inconciente es provocado por las tendencias corporizadas de su contenido.

Lo inconciente es una fase regular de los procesos de nuestra actividad psíquica, todo acto comienza como inconciente. También es la cualidad que gobierna de manera exclusiva en el interior del ello; ello e inconciente se co-pertenecen de manera íntima como el preconciente y el yo (Freud, Esquemas…:160). La distinción entre pensamiento preconciente e inconciente deviene cuando empieza a actuar los mecanismos de defensa. Los procesos de lo inconciente y el ello obedecen a leyes del proceso primario, mientras que en el interior del yo preconciente gobiernan las leyes del proceso secundario (Ibid.).

En la distinción entre la actividad preconciente e inconciente y  discernimiento de la barrera que los divide, Freud apela a uno de los fundamentos del psicoanálisis: el análisis de los sueño. Su interpretación es la labor más acabada de esta ciencia. La actividad mental del día ha despertado un ititnerario de pensamiento y éste ha retenido algo de su capacidad eficiente, ha escapado a la disminución general del interés, producto del dormir. Durante la noche este itinerario de pensamiento se conecta con uno de los deseos inconcientes presente en la vida anímica desde la infancia y reprimidos y excluidos de la conciencia.

En virtud de la fuerza de ese apoyo inconciente, los pensamientos –restos diurnos -deviene eficientes y afloran a la conciencia en forma de sueño. Ha ocurrido lo siguiente:

  1. Los pensamientos se han mudado, han experimentado “un disfraz y una desfiguración, que constituye la parte del socio inconciente” (Freud, Notas…:276)
  2. Los pensamientos han investido la conciencia en un momento no asequible
  3. Un fragmento de lo inconciente ha aflorado en la conciencia.

El análisis del sueño es el arte de descubrir los restos diurnos y los pensamientos oníricos latentes; y la comparación con el contenido manifiesto del sueño permite formarnos un juicio sobre las migraciones atravesadas y su modo de sobrevenir.

Los pensamientos oníricos latentes son preconcientes y pueden haber sido concientes en algún momento de la vigilia, pero su conexión con las aspiraciones inconcientes, hicieron que quedaran asimiladas a estas últimas y a sus leyes. Las leyes de la actividad anímica inconciente se distinguen de las que rigen la actividad conciente.

Lo inconciente al comienzo aparece como enigmático, ahora significa algo más. El valor de lo inconciente como índice ha superado a su significación como propiedad. A partir de este momento, el nombre de inconciente lo utilizará para referirse “al sistema que se da a conocer por el signo distintivo de ser inconcientes los procesos singulares que lo componen”. Designa a este sistema Icc. Este sentido de lo inconciente es el más importante del psicoanálisis.

La diferencia de lo psíquico en conciente e inconciente es la premisa básica del psicoanálisis. Aquellas representaciones que no pueden ser concientes están sometidas a cierta fuerza. Llama represión o fuerza de desalojo al estado en que se encontraban las representaciones antes de hacerse concientes, y esta fuerza que produjo la represión se siente como resistencia en un trabajo analítico. A las dos clases de inconciente: lo latente y lo reprimido, Freud llamará preconciente a lo latente e inconciente a lo reprimido.

BIBLIOGRAFIA

Freud, Sigmund (1911-1913). Obras completas. “Nota sobre el concepto de lo inconciente en psicoanálisis” (1912), Tomo XII. Buenos Aires, Amorrortu. pp. 266-277.

Freud, Sigmund (1937-1939). Obras completas. “Esquema del psicoanálisis” (1940[1938]), Tomo XXIII. Buenos Aires, Amorrortu. pp. 133-154.

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