Autora: Blanca Estela Álvarez

Mail: blanalvarez@yahoo.com.ar

Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires.

Resumen

Este escrito es parte del proyecto de investigación UBACyT P058 (2008-2010) “Narrativas del desamparo: conformismo, mesianismo, opciones críticas”, dirigido y co-dirigido por las Dras. Margarita Robertazzi y Liliana Ferrari, y se corresponde con el segmento “Dispositivos institucionales y producción social de la discapacidad mental” a cargo del Mag. Ernesto Lentini. Es un primer acercamiento al campo que explora la modalidad de vínculos establecidos por el personal de la psicología, en los distintos espacios institucionales destinados a la atención de sujetos con discapacidad. Dicha modalidad responde a un conjunto heterogéneo de entramados psíquicos, culturales, históricos, económicos y político, que Malfé (1994) llamó “mentalidades históricas”. La modalidad vincular adquiere rasgos de una mentalidad esclavista, donde el trabajo es un sacrificio que se debe soportar para mayor gloria de otro (Malfe, 1994:193).

El material recolectado es producto de las entrevistas semiestructuradas realizadas al personal del área de psicología de dos instituciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: un Centro Educativo Terapéutico- CET- y un Centro de Día –C.D. Cada uno de estas prestaciones se estructuran como grupo y se asientan en un territorio, un espacio habitable con un adentro y un afuera. El acercamiento es desde una perspectiva psicosocial histórica y psicoanalítica.

Palabras clave: vínculos – dinámica – discapacidad – grupo

Abstract

The Dynamics Institutional in The Field of The Disability: A First Rapprochement to the Subject

This paper is part of the research project UBACYT P 058 (2008-2010): “Narratives of Helplessness: Conformism, Messianism, Critical Options”, directed by Dra. Margarita Robertazzi and Liliana Ferrari, and corresponds to the segment “Institutional Devices and Social Production of Mental Disability” directed by Mag. Ernesto Lentini. It is a first approach to the field, explores the manners of ties established by the psychology staff at the various institutional spaces to the attention of individuals with disabilities.

This tie serves a diverse set of the psychic, cultural, historical, economic and political framework, which Malfé (1994) called “historical mentalities.” The manners of ties acquires features of a slave mentality, where the work is a sacrifice that must be supported for the greater glory of another. (Malfé, 1994:193)

The collected material is the product of semi-structured interviews conducted in this area of psychology staff from two institutions in the Ciudad Autónoma de Buenos Aires: a Therapeutic Educative Center and a Day Center. Each of these benefits are structured as a group and settle in a territory, a living space with an inside and an outside. The approach is from a psychosocial perspective and psychoanalytic history.

Key Words: ties – dynamic – disability – group

 

INTRODUCCIÓN

La dinámica institucionali se revela toda vez que un grupo de individuos es convocado en un espacio para el ejercicio de una tarea conjunta; en su interior se tejen vínculos libidinales que facilitan u obstaculizan el cumplimiento de los propósitos y objetivos celebrados a modo de pacto. Las instituciones de la discapacidad mental surgen como respuesta a una necesidad poblacional compleja dentro de una sociedad con visión económico-funcionalistaii de la cultura. Cada costumbre, cada objeto material de la cultura, cada idea y cada creencia cumple una función vital, tiene una tarea que realizar en el seno de un todo que funciona (Castoriadis, 1993).

La complejidad de la discapacidad se extiende a su conceptualización, que varía según los distintos sistemas de clasificación vigente. La Clasificación Internacional de las Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM), elaborada en 1976 y publicada en 1980 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), define a la discapacidad mediatizada por el modelo médico hegemónico: una restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad para realizar una actividad en la forma o dentro del margen considerado normal para el ser humano. Alude a los aspectos negativos del funcionamiento humano, limitaciones y restricciones a partir de un estado o condición de salud de una persona en interacción con el contexto (Pantano, 2008). Por otra parte la Asamblea Mundial de la Salud aprobó la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF), el 22 de mayo de 2001, que articula el concepto en base a los principios de integración psicosocial y las concepciones del desarrollo interaccionista entre el individuo y su entorno. La discapacidad se resignifica situándose en el nuevo paradigma de la dialéctica identidad – entorno (Trujillo, 2005).

La definición de la CIDDM justifica una participación institucional unidireccional y, reducida al asistencialismo o rehabilitación. Mientras que la conceptualización de la CIF alcanza a sujetos de derechos y justifica una participación institucional multidireccional, contemplando el conjunto de condiciones sociales y personales correspondientes a la esfera de la vida social (Giuliodori, en Pantano, 2008).

Este escrito es un primer acercamiento al campo, tratará de explorar en los materiales recolectados, la modalidad de vínculos que establece el personal de psicología en los distintos espacios institucionales destinados a la atención de sujetos con discapacidad

Algunas cuestiones de importancia

1) Es necesario profundizar sobre los efectos institucionales en los vínculos de los trabajadores instituidos con la institución, porque las particularidades de su estructuración favorecen o entorpecen el cumplimiento de la tarea, y genera consecuencias para los sujetos bajo su cuidado. Su organización, recursos, prácticas sociales, relaciones interpersonales, manejo de la autoridad, afectan directamente la situación existencial de la persona afectada, dado que en estos escenarios institucionales comparten tiempo, espacio –en ocasiones como ampliación del hogar- y actividades con otros (Dell’Anno, en Pantano, 2008).

2) Se advierte la importancia de relevar los documentos fundacionales de las distintas instituciones y los perfiles de puestos de trabajo confeccionados por las autoridades o encargados del área de recursos humanos, para contrastar las diferentes miradas y rastrear representaciones sociales predominantes. La extensión y el propósito de este trabajo reservan esta temática para futuros desarrollo.


EL CONTRATO NARCISISTA: COMPROMISO MUTUO

Las manifestaciones de la cultura, según Freud, se reconocen en el sacrifico de la inclinación a la agresividad y a la sexualidad del ser vivo para dar lugar a la conformación de distintas organizaciones humanas, “círculos culturales más pequeños” (Freud 1930[1929]:111), escape de las pulsiones que ligan en amor a un grupo mayor y dejan a otros para la agresión; porque en la vida anímica, el otro se cuenta como objeto, modelo, auxiliar y enemigo.

En la celebración de un convenio colectivo el individuo experimenta el influjo de un número de personas que han adquirido importancia para él (Freud, 1921), y acuerdan bajo un contrato narcisista un estado de compromiso mutuo, ilusión grupal donde cada uno tiene un lugar asignado y esperado por el resto de los participantes (Kaës, 1998).

En estos espacios convergen distintas necesidades según las partes intervinientes. Por un lado, la necesidad de la institución de contratar personal para la prestación de sus servicios; por el otro, la necesidad de los individuos de insertarse laboralmente en instituciones de la discapacidad mental; y por último, la necesidad de las familias de los afectados de encontrar un espacio de confianza para la atención de sus hijas y/o hijos con discapacidad. Es una puesta en juego de intereses y renuncias narcisistas con el fin de inscribir la estructura que determina su funcionamiento (Kaës, 1998).

Modalidades de vínculos

Las organizaciones exploradas integran un “sistema de prestaciones básicas de atención integral a favor de las personas con discapacidad…” (Ley 24901, Art. 1º). Cada uno de los servicios se estructura como grupo y se asienta en un territorio, espacioiii habitable con un adentro y un afuera (Kaës, 1976:178). El CET y C.D.iv son dos tipos de organización donde los entrevistados desarrollan tareas de “prevención, asistencia, promoción y protección…” (Ley 24901, Art. 1º). La estructura del vínculo se constituye por la disposición específica de sus elementos o sujetos participantes, organizada por leyes de composición y principios de transformación (Kaës, 1998).

Quienes se acercan a estas instituciones en búsqueda de un espacio laboral, lo hacen por motivos diversos: la curiosidad, “estaban buscando auxiliares de sala… iba a ver cómo era, y me tomaron… fue un jueves, al otro lunes ya estaba trabajando…” (C.D.), un interés social: “…es un área interesante…”; una opción de salida laboral: “…todos me preguntan… eso no tiene nada que ver con lo tuyo…no estudiaste para eso…,… y decís, ¿cuáles son mis opciones, que no tengo…?” (CET). Estos acercamientos se producen sin información suficiente sobre las tareas a desarrollar y los fundamentos teóricos a los que deben responder:hicimos una semana de observación y después, tu aprendizaje…” (CET); “¿qué voy a hacer yo ahì? Si yo en la facultad no vi nada…tenía que acompañar a la orientadora para cuidar el grupo…renunció al mes…pasé como orientadora de grupo” (C. D.). Este desconocimiento y falta de capacitación afectarán su tarea, puesta en cuestión por su nivel de efectividad en la interacción con los sujetos de cuidado.

Las instituciones por su parte facilitan la cobertura de los cargos de auxiliar y orientadora con personal poco capacitado; las dificultades económicas generadas por la falta de pago de las obras sociales y la ausencia de personal formado en la especialidad, son algunas de las razones que justifican esta apertura.

A estas realidades, se suman ciertos mitos predominantes sobre los psicólogos y psicólogas que provienen de estas instituciones y del imaginario de las familias de afectados: “el psicólogo…todo lo puede”…”el psicólogo se la banca…” (CET). El personal de la salud mental es convocado a cumplir su función desde un lugar de omnipotencia pero en tareas ajenas a su formación: “somos personal de limpieza, de enfermería, somos todo…” “siempre me dicen vos…cambias…pañales (das) de comer… gimnasia…” (CET). Asumen el desafío de la incoherencia entre el mito y la realidad concreta, y comienzan a trabajar sin que importe demasiado las penurias – mentalidad esclavista-. El compromiso es una “entrega a la omnipotencia benévola o atroz de otro” (Malfé, 1994:167), más allá de su propia subjetividad. Se someten, movilizados en sus procesos psíquicos y funciones (Kaës, 1998), a un activismo exacerbado con la investidura en labores secundarias, que anulan los espacios de reflexión individual y grupal, y generan efectos alienantes. Las reuniones de equipo, cuando se llevan a cabo, son encuentros infructuosos donde reina el silencio, “nadie hablaba…había que entrenarse el ojo como profesional… ”, ó la repetición de la teoría, como modo de adoctrinamiento que inspire y guíe las acciones cotidianas: “te venían con la teoría…leer tal libro…” (C.D.). Sobreviene una experiencia de displacer intenso cuando la apelación al otro no lo satisface y comienza a afectar la integridad del yo: desaparece la confianza y se instala el padecer por “nosotros mismos y a veces por los objetos que amamos” (Kaës, 1998:32): “a estos tipos no les importa nada…ni los pibes, ni la gente, ni nada… me dice que…tenga la puerta cerrada con llave… ¿cómo que los encierre?…” (C.D.)

 

EL RECAMBIO PERMANENTE: UN SÍNTOMA INSTITUCIONAL

El sufrimiento que genera esta modalidad vincular irreflexiva y alienante puede señalarse como una de las razones de la rotación permanente del personal en estas instituciones:…“…hay mucho recambio de gente. La que está hace más tiempo está hace dos años, ¿por qué?…estar tanto tiempo y que sea con chicos que están muy graves” (CET) “…era permanente esto de que se fuera alguien o viniera alguien…” (C.D.). La gravedad de los afectados, que se refleja en la experiencia y la falta de un saber que permita su abordaje, provocan desvinculaciones reiteradas, un síntoma institucional que advierte del desgaste y precarización del vínculo instituido. Por otro lado, quienes continúan con la tarea se sujetan a la modalidad esclavista hasta el límite de sus posibilidades: “…se podía planificar… el tema es que cuando querías armarlo era un desastre… si atendías a un chico los demás se brotaban, uno salía de la sala, otro se comía la témpera, otro te revoleaba las sillas… …los días que estaba sola terminaba limada…” (C.D.).

El apabullamiento y la parálisis son efectos de defensas masivas; la automatización funciona como “investidura de la sensorialidad”, que en el autismo, y puede hacerse extensivo al personal investigado, es un recurso para no pensar (Kaës, 1998): “…tenés actividades muy cognitivo conductual… de estar trabajando todo el día con el mismo material y no darme ni cuenta…diferentes pibes, el mismo material,…soy un cajero de material, …cada uno nos fuimos dando cuenta y dijimos no, qué horror… si, no, no, no…”…un poco la institución te demanda cumplir con esa rutina…” (CET).

En síntesis

El escrito explora las modalidades del vínculo trabajador-institución instituido. El compromiso mutuo ha asignado un lugar a los trabajadores en estas instituciones donde prima el sacrificio para el cuidado asistencial. Los sufrimientos que genera la mentalidad esclavista producen desgastes y precarización del vínculo hasta la caída de la ilusión grupal, que testimonian las continuas renuncias del personal. La rotación permanente de los trabajadores, cuestiona la efectividad de esta mirada particular. Es importante señalar que los dispositivos institucionales no son ingenuos en la producción de subjetividad, sino que participan en la construcción del sujeto de la discapacidad. Porque los fenómenos psicológicos están parcialmente conformados por los conocimientos que se producen a través de las prácticas de objetivación contingentes, sociales e históricas de los profesionales.

BIBLIOGRAFIA

-Bernard, M. Introducción a la obra de René Kaës. Resumen confeccionado para acompañar teóricos de la materia Psicología Institucional II.

-Castoriadis, C. (1993). La institución imaginaria de la sociedad. I. Buenos Aires, Tusquets.

-Freud, Sigmund (1930[1929]). “El malestar en la cultura” en Obras completas, tomo xxi. Buenos Aires, Amorrortu.

-Kaës, René (1976). El aparato psíquico grupal.Construcciones de grupo. España, Gedisa.

-________ (1998). Sufrimiento y psicopatología de los vínculos institucionales. Elementos de la práctica psicoanalítica en institución. Buenos Aires, Paidós.

-Malfe, Ricardo (1994). Fantásmata. El vector imaginario de procesos e instituciones sociales. Buenos Aires, Amorrortu.

-Trujillo, Ana Lía (2005). “Concepto de discapacidad. Evolución del concepto”. En Revista española de investigaciones sociológicas (REIS). Extraído el 6 de julio de 2010 de la página virtual: http://www.psicologia-online.com/articulos/2005/psicologia_discapacidad.shtml

-Ulloa, F. (1969). “Psicología de las instituciones. Una aproximación psicoanalítica”, en Revista de Psicoanálisis, Nº XXVI, Buenos Aires.

i En este trabajo se utilizará el término institución en un sentido estrictamente organizacional. Para analizar las distintas concepciones de dichos términos ver Castoriadis, C. La institución imaginaria de la sociedad I y II Tusquets; Mezzano, A. Psicólogos institucionales trabajando. Buenos Aires, Eudeba.

ii Según Malinowski, se trata de la explicación de los hechos antropológicos por el papel que representan en el sistema integrado de la cultura. En C. Castoriadis (1993), La institución imaginaria de la sociedad I, p. 198.

iii El espacio grupal existe como un lugar de pasaje entre lo individual y lo colectivo que reproduce las posibilidades creativas del espacio transicional, espacio del fantasma, “lugar del cumplimiento del deseo y de la defensa contra la angustia, asignación de lugares y papeles a individuos”. (Kaës, El aparato grupal, p. 178).

iv Las prestaciones de los CET, de acuerdo con la ley Argentina 24901 comprenden: “acciones de atención tendientes a promover la restauración de conductas desajustadas, adquisición de adecuados niveles de autovalimiento e independencia, e incorporación de nuevos modelos de interacción, mediante el desarrollo coordinado de metodologías y técnicas de ámbito terapéutico-pedagógico y recreativo (Ar. 16); mientras que los Centros de Día atienden: “al niño, joven o adulto con discapacidad severa o profunda, con el objeto de posibilitar el más adecuado desempeño en su vida cotidiana, mediante la implementación de actividades tendientes a alcanzar el máximo desarrollo posible de sus potencialidades” (Art. 24)

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